La Perla del Otún, Viaducto y Plaza de Bolívar
CULTURA · MEMORIA DE PEREIRA

Matecaña: aquellos domingos en los que ver aviones era una fiesta

Una crónica sobre la memoria de Pereira, las familias que se acercaban a observar los aterrizajes y despegues, y un aeropuerto que se convirtió en símbolo del civismo de la ciudad.

Recreación editorial de familias observando aviones en Matecaña; no es una fotografía histórica documental

Imagen ilustrativa · La Perla del Otún

Hubo una época en la que ver un avión no era una experiencia cotidiana para muchas familias. Bastaba con acercarse a Matecaña, mirar hacia la pista y esperar el momento en que una aeronave apareciera en el cielo para convertir una tarde común en un recuerdo inolvidable.

Para muchos pereiranos, el aeropuerto fue mucho más que un lugar para viajar. También fue escenario de paseos familiares, encuentros, fotografías y momentos que quedaron guardados en la memoria de varias generaciones.

Un sueño construido entre todos

La historia del Aeropuerto Matecaña está profundamente ligada al espíritu cívico de Pereira. Su construcción fue impulsada por ciudadanos y dirigentes que comprendieron la importancia de conectar a la ciudad con otras regiones del país.

El 28 de junio de 1945 comenzaron las obras mediante un convite cívico. La participación de la comunidad fue fundamental para sacar adelante un proyecto que representaba progreso y nuevas oportunidades.

Uno de los momentos recordados ocurrió el 9 de noviembre de 1946, cuando un avión de la Fuerza Aérea Colombiana aterrizó en la pista todavía en construcción. La llegada congregó a numerosos habitantes que querían presenciar aquel acontecimiento.

Finalmente, el aeropuerto fue inaugurado oficialmente el 7 de agosto de 1947. Desde entonces, Matecaña se convirtió en una puerta de entrada y salida para Pereira y la región cafetera.

Cuando mirar los aviones era parte del paseo

Con el paso de los años, observar los aviones se convirtió en una costumbre para numerosas familias. La emoción de ver una aeronave acercarse, tocar la pista y volver a elevarse formaba parte de una experiencia que hoy muchos recuerdan con nostalgia.

No hacía falta comprar un pasaje para sentir la emoción de la aviación. Para algunos niños, aquel espectáculo despertaba sueños; para los adultos, representaba el progreso de una ciudad que crecía y se conectaba con el mundo.

Las instalaciones y sus alrededores también fueron testigos de despedidas, reencuentros y viajes que marcaron la vida de miles de personas.

Un aeropuerto que también guarda recuerdos

Con la modernización de Matecaña, Pereira ha renovado su infraestructura y sus servicios. Sin embargo, detrás de las nuevas instalaciones permanece una historia hecha de esfuerzos colectivos, trabajo y afectos.

El aeropuerto sigue siendo un símbolo de identidad para la ciudad. Su historia recuerda que las grandes obras no solo se construyen con materiales y recursos: también necesitan la voluntad de una comunidad que cree en su futuro.

¿Quién conserva aquellas fotografías?

Desde La Perla del Otún invitamos a los lectores que tengan fotografías antiguas de Matecaña, recuerdos familiares o anécdotas de aquellos paseos a compartir sus memorias con nuestra redacción.

Cada imagen puede recuperar un instante de la historia y ayudar a que las nuevas generaciones conozcan cómo era la Pereira de otros tiempos.

Porque una ciudad no está hecha únicamente de edificios y calles. También vive en sus recuerdos, en sus historias familiares y en los lugares que acompañaron el crecimiento de su gente.

Matecaña no solo acercó a Pereira al cielo. También dejó recuerdos que siguen aterrizando en la memoria de quienes vivieron aquella época.

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